A diferencia de las dentaduras tradicionales que simplemente descansan sobre la encía, una prótesis sobre implantes se ancla al hueso maxilar mediante raíces artificiales de titanio.
Para comprender por qué este tratamiento es tan superior a cualquier alternativa del pasado, es necesario entender sus tres componentes fundamentales:
1. El implante dental: Es un pequeño tornillo de titanio puro de grado médico (o zirconio) que se introduce quirúrgicamente en el hueso maxilar o mandibular. Actúa sustituyendo biológicamente a la raíz del diente perdido.
2. El pilar o conector transepitelial: Es la pieza intermedia de alta precisión que se atornilla al implante y atraviesa la encía, sirviendo de soporte firme para la restauración.
3. La prótesis dental definitiva: Es la parte visible con la que sonríes y masticas (puede ser una corona individual, un puente de varios dientes o una arcada completa de 12 a 14 piezas). En PDLAB, estas estructuras se diseñan en software 3D y se fresan en zirconio multicapa o cerámicas de alta resistencia.
Mediante un proceso biológico llamado osteointegración, las células óseas se adhieren íntimamente a la superficie del titanio en un lapso de 8 a 12 semanas. Una vez fusionado, el implante se convierte en parte permanente de tu anatomía, brindando una firmeza idéntica a la de un diente natural.